ANSIEDAD: CÓMO SACAR NEGOCIO DE LA ENFERMEDAD DE LOS MILLENNIALS

“¡TENGO ANSIEDAD!”

– Cualquier Millennial, 2021

Los millennials somos la generación que reporta sentir más ansiedad que otras generaciones, y no lo digo yo, lo dice la Asociación Americana de Psicología (APA). Empecemos hablando con datos:

La Encuesta Millennial 2020 de Deloitte – consultoría y asesoría líder global – 4 de cada 10 millennials dicen sentir ansiedad todo el tiempo.  Según la Universidad de Berkeley (California, USA), solo el 51% de los millennials tienen las herramientas necesarias para manejar la ansiedad. Las mujeres son un 60% más propensas que los hombres de padecer ansiedad en algún momento de sus vidas.

Pero…, ¿por qué los millennials tienen más ansiedad que otras generaciones?

Que los millennials estén hablando continuamente de ansiedad no es un capricho, es una realidad. Te explicamos algunos de los factores que pueden inducir a esta enfermedad.

1 – La perfección

La búsqueda constante de la perfección, derivadas de las exigencias propias o externas, producen ansiedad y además,  agotamiento. El perfeccionismo se define como aquellos impulsos personales y externos intensos para prosperar bajo ciertas métricas sociales. El hecho de tener demasiada presión y expectativas excesivas en uno mismo, hace que la ansiedad acabe apareciendo.

Thomas Curran y Andrew P Hill realizaron un estudio para la APA, explicando que la gran mayoría de los millennials padecen de “perfeccionismo multidimensional” que se traduce en la presión en alcanzar metas cada vez más altas. Los autores recalcan la constante evaluación a la que están sometidos los millennials a través de amigos, conocidos, y en general, de la gente que nos rodea. Si hasta no hace muchos años las personas estaban sometidas al escrutinio directo de unas 20 o 30 personas (ambiente social, universitario, laboral), ahora con la aparición y el fomento de las redes sociales las cifras se elevan exponencialmente.

2 – Las redes sociales

Como hemos mencionado anteriormente, las redes sociales están ahí, y nos generan ansiedad. Nos importa el número de followers, y aún más, nos importa el motivo por el cual una persona nos ha dejado de seguir, nos importa los likes, las visualizaciones, las reproducciones…,

En general, más que importar, nos crea una necesidad. La necesidad de aprobación. Las redes sociales nos exigen mucho, y esto se traduce en ansiedad. Recordemos que si no estás en las redes sociales, te guste o no, no estás (o eso nos hacen creer).

3 – El trabajo

La nueva forma de comunicarnos a través de los dispositivos ha supuesto, sin duda alguna, una mejoría a la hora de facilitar las tareas laborales, aportándonos sobre todo comodidad. Sin embargo, cada vez, nos cuesta más desconectar de los mismos, haciendo que el trabajo sea omnipresente, lo que conlleva como resultado la dificultad de aprender a separar el ámbito laboral del personal. Se supone que uno desconecta cuando sale del trabajo y llega a casa, pero si el trabajo nos está esperando cuando lleguemos, ¿nos estresamos? A esto se le suma la situación mundial del teletrabajo a raíz de la pandemia.

 4 –  La formación

Los millennials son la generación mejor preparada. Contamos con el respaldo de una carrera universitaria, un máster o dos, varios cursos, idiomas, experiencias en el extranjero. Sin embargo, las ofertas laborales piden mucho y dan poco a cambio. Estamos hablando de ser becario gratis, de prácticas renovadas por meses o años y de ganar como mucho 600€, eso sí, siempre dando las gracias. Como vemos nuevamente se traduce en ansiedad.

 5 – Promesas incumplidas

Los millennials hemos ido creciendo arropados con frases como: “os vais a comer el mundo”, “vais a llegar hasta donde queráis”, “el mundo a vuestro pies”. Desde el colegio hasta los estudios superiores, la publicidad, la sociedad, nos han ido prometiendo este contenido. Volvemos a lo mimo. Hemos  estudiado, una carrera, un máster, idiomas, prácticas…, hemos cumplido. ¿Dónde está la recompensa? Entendemos que hay factores que se nos escapan de las manos y que no están a nuestra disposición cuando queramos, pero lo que sí que se entiende de esta situación es de nuevo la ansiedad producida por años de esfuerzo no recompensados.

6 – Malos hábitos

Los millennials somos esa generación que al finalizar el día, se mete en la cama y en vez de dormir o de intentar conciliar el sueño con un libro, lo que hacemos es coger el móvil para mirar nuestras redes sociales, repasar el correo, o ver videos, que gracias a los algoritmos, lo que pretendía ser un repaso de unos 10 minutos se ha convertido en una trampa de 1 hora. Así, noche tras noche, día tras día.

Según un estudio de Rastreator, los españoles dedican una media de tres horas y 51 minutos al día al teléfono móvil, superando los millennials estas cifras. Además, los juegos en la pantalla aumentan la activación del sistema nervioso central, lo que hace que la ansiedad se dispare con mayor facilidad.

Los millennials, ya estamos concienciados sobre la ansiedad. Hemos aprendido a vivir con ella y hablamos de ello con naturalidad. A medida que pasa el tiempo y normalizamos las conversaciones de nuestra salud mental y la generación Z va adquiriendo poder adquisitivo, el capitalismo “despierta de nuevo”  y se da cuenta de que aquí hay un beneficio económico millonario. La industria de la moda y de la belleza, son rápidas y no dejan escapar esta oportunidad que se les presenta. La pregunta que nos planteamos es:

¿Cómo aprovechan las marcas los cambios en el comportamiento del consumidor para impulsar sus ventas?

El negocio de la ansiedad es una industria que se extiende desde la moda hasta los artículos de belleza, cuidado personal y estilo de vida. Van tomando forma de camisetas con slogan como: “Anxiety is my new cardio”, “I can´t keep calm because I have anxiety”. Este negocio está presente también en productos como pulseras y anillos de cuarzos (que ayudan a equilibrarnos), en velas e inciensos con aromas relajantes y antiestrés, libros de mandalas de colorear para adultos o en peluches en forma de pulpo reversibles como herramienta terapéutica, que acaban haciéndose virales en redes sociales como Tik Tok.

Adrienne Gaffney, explica para Vogue Business que: “El cambio en la atención generacional hacia la salud mental presenta una oportunidad para las marcas, que tienen una ventaja cuando son capaces de responder a los valores de los clientes. Al posicionarse como un aliado al asociarse con organizaciones y organizaciones benéficas que hablan de los intereses de este grupo de clientes, las marcas pueden mantener la relevancia a través de la participación, en lugar de simplemente influir.”

Atendiendo a la declaración de A. Gaffney, ¿de qué manera participan las marcas en esta economía alimentada por la ansiedad?

Marcas deportivas de gran prestigio como Adidas lanzaron durante el confinamiento sesiones de meditación y HIIT creando una comunidad online demostrando que el ejercicio de actividad física puede combatir los padecimientos mentales causados por el confinamiento durante el periodo de cuarentena.

Nike, en el año 2019, realizó una colaboración con la terapeuta Liz Beecroft , para crear unas sneakers que representara a la salud mental. La zapatilla incorpora el logo de Nike, en forma de ondas, representando los altibajos que podemos tener y que tenemos a lo largo de nuestra vida. Las zapatillas en cuestión se agotaron en unas 48 horas costando unos $180, otorgando parte de sus ganancias a la American Foundation of Suicide Prevention.

Sin duda, las empresas están creando muchos productos que atienden a la ansiedad y al estrés. En la industria de la belleza por ejemplo, ha pasado de tener cremas hidratantes y anti-edad a tener cremas que combaten los síntomas del cansancio. Kiehl´s tiene en su categoría de tratamientos especializados Skin Rescuer, una crema para el estrés. Lo más impresionante de todo esto es que en sus puntos físicos de venta, sus empleados te preguntan la edad que tienes y siendo una persona de unos 20 años de edad te recomiendan este producto. Otra compañía que se está abriendo hueco en este mercado es Boody Vibes, que ofrece stickers para el cuerpo para la ansiedad o la concentración mental.

Llegados a este punto y haciendo alusión a la cifra que mencionamos al principio, si 4 de cada 10 millennials tienen ansiedad, podría pensarse que hay 6 que no tienen necesidad de comprar estos productos por no pertenecer a este nicho de mercado, sin embargo, bajo la influencia de la publicidad, con un simple clic, agregan el producto al carrito de compras.

Esto nos lleva a plantearnos otra cuestión, ¿es la ansiedad ya un producto en sí?

El psicoanalista Michael Currie revela que: “Lo que hace que el diagnóstico de un trastorno de ansiedad sea diferente de otros diagnósticos médicos es cómo la ansiedad puede alimentarse a sí misma. Preocuparse por el cáncer no empeora el cáncer. Sin embargo, preocuparse por tener un ataque de ansiedad conducea más ansiedad.”

Debido a los productos y a sus campañas publicitarias, en lugar de estar curando la ansiedad con productos que prometen combatirla, ¿la están propagando aún más?

Lo que está claro, es que al adquirir estos productos estamos normalizando la ansiedad, haciéndola parte de la vida contemporánea. Este tipo de negocio no muestra signos de parar su crecimiento y no hay que ser vidente para saber que va a crecer y prosperar en una época donde en la mente de los millennials se encuentra temas como la inestabilidad laboral, la incertidumbre política, el cambio climático, y a esto se le suma, la pandemia.

¡Bienvenida ansiedad!